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El neumático constituye el único punto de unión entre el vehículo y el suelo, que se realiza a través de una superficie reducida. Es por tanto responsable de buena parte del comportamiento del automóvil y de su seguridad.

Por eso es conveniente someterlos a ciertos cuidados y revisiones. Como por ejemplo:

  • Mire el dibujo de la banda de rodadura y compruebe que tiene al menos 1,6 mm de profundidad.
  • Por el peligro de aquaplanning, es mejor que el dibujo llegue a 3 mm.
  • La vida útil de las marcas y modelos más conocidos oscila entre los 70.000 y los 50.000
    kilómetros, pero es más seguro cambiarlos antes.
  • Los neumáticos envejecen con el paso del tiempo y el contacto con aceites, líquido de freno o
    carburantes. No los use durante más de cinco años aunque tengan poco kilómetros. Examine los flancos en busca de pequeñas grietas.
  • Una conducción tranquila alarga la vida de las ruedas. Si es rápida y deportiva se degradan con
    más rapidez.
  • Compare las marcas. Hay fabricantes que adaptan los neumáticos al tipo de conducción y por
    tanto varía su adherencia, comportamiento y duracción.
  • No se fije sólo en el precio; la calidad y las dimensiones no deben pasar a segundo plano; son
    primordiales si se quiere conducir seguro.
  • Mida la presión de los neumáticos con cierta frecuencia y siempre en frío (cuando el vehículo lleva
    estacionado al menos una hora a la sombra). De lo contrario calcule que el manómetro marcará una presión de hasta 0,3 bares (kgs/cm2) más de la real.
  • Los manómetros de las gasolineras tienen un margen de error, de las gasolineras tienen un
    margen de error, porque sufren las inclemencias del tiempo y de los golpes. En caso de duda, iguale las presiones de un mismo eje, un poco al alza.
  • Hay una presión para rodar por carretera y otra por autopista y/o a plena carga. Estos datos vienen
    indicados en el manual de instrucciones de su vehículo. La diferencia puede ser sustancial. Las bajas presiones pueden causar reventones.
  • No realice frenadas fuertes, porque una zona del neumático puede quedar más desgastada que
    las demás. Además de producir vibraciones, puede desestabilizar frenadas posteriores y modificar el comportamiento del vehículo en las curvas.
  • No es conveniente subir las ruedas a los bordillos, ya que el neumático se puede pellizcar. Si no
    hay más remedio, hágalo muy lentamente.

Fuente: Paritarios

SEGURIDAD VIAL; EL CUIDADO DE LOS NEUMÁTICOS

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